Antes de seguir, conviene aclarar qué es un visitante que rebota: el que entra en su web y se va sin interactuar con ella. El indicador que lo mide es la «tasa de rebote».
Seguramente ya sabe que la mayoría de los visitantes de una web rebotan; hablamos de entre un 40 % y un 75 %. Si su tasa de rebote es más baja, puede considerarse afortunado (he visto algunas webs con tasas de solo el 25 %). Si supera el 75 %, debería plantearse cambios cuanto antes.
Hasta 2012, el problema con estos visitantes era que no sabíamos nada de ellos y, una vez que se iban, normalmente se perdían. Google lanzó entonces las campañas de remarketing, dentro de su Red de Display, para no perder del todo al cliente: permiten crear un banner o una campaña específica para volver a llegar a esas personas.
¿Funciona? Sí. Seguro que alguna vez ha querido comprar algo online, pero no se ha decidido en ese momento, o le ha sonado el teléfono y no ha terminado la compra. Aunque no fuera un visitante que rebota típico, la tienda le perdió. Al día siguiente ya no recordaba la web que había visitado, o le surgió otro gasto y tuvo que aplazar la compra. A mí me ha pasado muchas veces.